Page 234 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 234
construcción de los templos, ya que varias fueron iniciadas en ese período, sobre todo la de Pitiquito, san Ignacio, Tubutama, san Javier del Bac, iniciándose al final del período la reconstrucción de la iglesia de Oquitoa y la de Cocóspera. Como se demuestra en el padrón de población de 1784 realizado por el Obispo De los Reyes, aunque no se consigna propiamente el dato, se presume que los pueblos donde residían españoles y otras castas, era factible que se trataran de operarios que se dedicaban a construir los templos en la Pimería Alta. Al menos, así, lo demuestran los análisis desarrollados en las misiones de san Ignacio y Cocóspera. Otro de los aspectos, que se implantó en la Pimería Alta, fue la restricción de los indios y al resto de la población a emigrar de sus territorios, pero quedando los pueblos libres para que otras personas se establecieran en ellos. Con esas instrucciones, la Pimería Alta inicia su transformación, sobre todo, que las misiones muestran un dinamismo social, generando fuentes de trabajo como la construcción de los templos, arrendamiento de tierras, comercialización de artículos manufacturados por los indios y otras actividades económicas. Pedro Corbalán apoyó la política de la conformación de las nuevas poblaciones mixtas, en el sentido, de integrar a indios y vecinos o “gente de razón”, como también a los indios dispuestos a vivir bajo policía, pero también fue vigilante de no dar libertades a los indios rebeldes, repartió tierras a pobladores que no tenían y dispuso la delimitación de las propiedades de los indios para evitar despojos y el acaparamiento de las tierras comunales por parte de los vecinos. Por otra parte, el cobro de tributo a los indios yaquis nunca fructificó, por lo que recomendó que sólo se cobrara tributo al indio que quisiera pagarlo, en el entendido, que obtenía derechos para poder ser propietario. El comandante general de las provincias, tenía la función de controlar la zona del septentrión, además, se encargaba de difundir las reales órdenes y disposiciones jurídicas que normaban la vida social, política y religiosa en su jurisdicción, sobre todo a los funcionarios militares, civiles y al Obispo para que su vez las diera a conocer a su cuerpo eclesiástico. En pocas palabras representó y ejerció el papel del Patronato Real en las
   229   230   231   232   233   234   235   236   237   238   239