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vengar la afrenta que les había inferido. Así sucede. Sólo después de la muerte suelen cobrarse agravios de los hombres valerosos. Coyote-iguana, pima, formó una dinastía de jefes audaces de la tribu que se impusieron por la fuerza. Años después de derrocado el fundador, surgió Coyote Iguana II. Hubo de luchar denodadamente para conservar por breve tiempo el mando, y a su madre, Lola Casanova, en la jerarquía correspondiente. Pronto sucumbió en una celada. Numerosos capitanes se revelaron todavía ante la sangre impura de los Coyote Iguanas, tanto por considerarlos intrusos, cuanto porque ambicionaban el mando; pero aún existía otro hijo de Lola, Coyote Iguana III, que heredó la audacia del padre y supo imponerse para asumir el poder. Durante el mandato de este último murió la desventurada reina de los seris. El hijo le tributó los más altos honores que se habían concedido a una matrona de la nación. En esta forma hubo de compensar los agravios padecidos por la madre, humillando además el orgullo de los capitanes que se revelaron contra ella. Tal es la leyenda de la reina de los Kunkaaks, llamada Lola Casanova. 236

