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No debemos olvidar que cada conjunto de expresiones diagnósticas es el
sedimento terminológico resultante de la difusión social de los saberes
médicos, por lo general, procedentes de distintas épocas, sistemas y
escuelas. En consecuencia, tienen siempre una gran complejidad semántica
que dificulta de forma muy grave el trasvase de la información que
contienen a una nomenclatura normalizada de causas de muerte. De hecho,
este problema, aunque ha sido abordado en diversas ocasiones y continúa
siendo el objetivo de muchas investigaciones, sigue sin mostrar soluciones
definitivas.
Las dificultades enfrentadas para la correcta clasificación de las defunciones es uno
de los “problemas artificiales” que pueden modificar las tendencias de la mortalidad por
enfermedades (Lilienfeld y Lilienfeld 1987, 75). En los casos epidémicos podemos encontrar
subregistro o sobreregistro de la enfermedad, ambos pueden darse, entre otros factores, por
la incapacidad de la autoridad encargada de levantar las actas (errores de cobertura), por
clasificar erróneamente la enfermedad (errores de contenido) y por manejar el evento con
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fines políticos o económicos.
Los malestares, padecimientos y enfermedades son parte de un proceso social.
Además, los conjuntos sociales no sólo generan representaciones y prácticas, sino que
estructuran saberes específicos para enfrentar las enfermedades (Goldberg 2010). Por esto,
la investigación considera la salud, la enfermedad y sus acciones correctivas como parte de
un sistema, del que se analizarán sus interacciones y relaciones mutuas, para generar un
acercamiento que permita la comprensión de los efectos de la enfermedad, así como de las
acciones emprendidas para enfrentarla y “recuperar” la salud.
11 Los casos de sobreregistro son menos comunes, pero en una interesante reflexión, María del Pilar Velasco
(1992) advierte que, como consecuencia -entre otros factores- del miedo colectivo, durante la epidemia de cólera
en la ciudad de México (1833) muchas de las muertes que en épocas normales eran registradas bajo los rubros
de “estómago”, “diarrea”, “infección intestinal” y “vómitos”, se clasificaron como “cólera”.
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