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Estudiar históricamente una enfermedad, ya sea en un brote epidémico o con una
visión de mediano o largo plazo, obliga a reflexionar acerca de las potencialidades de la
investigación en un sentido temporal y otro espacial o contextual. En el caso particular de
esta tesis se retoman las interrogantes planteadas por América Molina (2001, 13) para el caso
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del matlazahuatl en la Nueva España, para pensar en dos aspectos: 1) de qué manera el
análisis puntual acerca de la viruela puede contribuir a profundizar en el periodo que va de
1869 a 1897 y 2) cómo una investigación, en torno a los problemas generados a partir de la
presencia de una enfermedad, permite alcanzar una visión general de la situación de
Hermosillo y Sonora, en un plano más amplio. Por lo anterior y para lograr una mejor
comprensión del fenómeno a estudiar, es importante identificar sus características históricas
y epidemiológicas.
El enfoque de análisis que se empleará en esta investigación es la epidemiología
histórica; retoma, evidentemente, las experiencias generadas desde la demografía histórica,
la historia social y la epidemiología, para identificar sus dimensiones de análisis y conceptos
centrales. Al respecto, Josep Bernabeu (1991, 68) advierte que el conocimiento del papel
desempeñado por las enfermedades en la evolución histórica de la población requiere un
abordaje multidisciplinario, pues “a través de sus diferentes manifestaciones, pero sobre todo
a través de la mortalidad, se ha comportado como un elemento de importancia variable dentro
del amplio conjunto de fenómenos no sólo biológicos, sino también económicos, sociales,
12 Con base en testimonios históricos recuperados entre 1736 y 1739, la historiadora señala que el matlazahuatl
estaba caracterizado por: malestar general, escalofrío, dolor de cabeza, fiebre, reumatismo, hemorragia nasal,
erupción de la piel, parótidas, ictericia, anorexia, disentería, vómito y delirio. Los signos y síntomas del
matlazahuatl “muestran gran similitud con el tifo, la peste y posiblemente con el tifo murino”, enfermedades
“transmitidas por microorganismos denominados rickttesias, pequeños cocobacilos cuya sobrevivencia requiere
recorrer un ciclo que comprende un insecto vector (piojo, pulga, garrapata) y un animal huésped o reservorio
(rata, ratón o ser humano)” (Molina 2001, 67).
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