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aumentar a juicio de las necesidades); 10) remitir a las autoridades superiores, informes
mensuales del número de nacidos, casados y muertos en cada periodo, con expresión del
sexo, edad y enfermedad que causó la muerte; y 11) procurar, en cuanto sea posible, que las
calles estén rectas, empedradas y alumbradas, y que haya paseos públicos y plantíos
abundantes que proporcionen belleza y salud a los pueblos (Arriaga 1839, 223-230).
En 1847, en sintonía con la Constitución de 1831, el gobernador Manuel María
Gándara emitió la primera Ley orgánica para el gobierno y administración interior del estado.
Ésta ordenaba que los ayuntamientos y jueces de paz se sujeten políticamente a la inspección
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de los prefectos de distrito y dada la importancia que adquirían estos funcionarios para el
buen fin de la administración pública, la mayoría de los 39 artículos que integran la ley están
dedicados a especificar las facultades y obligaciones de los prefectos (Aragón 1997, 9).
Los prefectos estaban facultados para cuidar el orden y la tranquilidad pública, así
como para publicar, cumplir y hacer cumplir las leyes y decretos. A su vez, estaban obligados
a proponer al gobernador “cuantos medios estimen oportunos” para el fomento de la
agricultura y de todos los ramos de industria, instrucción y beneficencia pública y para la
ejecución de las obras nuevas y reparación de las antiguas. Esto colocó al prefecto como un
filtro o sensor de las prioridades para la transformación de los espacios públicos.
Además, los prefectos de distrito, según el artículo 22 de la Ley orgánica de 1847,
deberían celar “muy particularmente” la conservación y propagación del pus vacuno en su
jurisdicción, lo cual los convirtió en elementos clave para la atención a los principales
problemas de salud, sobre todo si se considera la frecuencia con que experimentaban brotes
epidémicos de viruela en el estado de Sonora. José Francisco Velasco (1850, 49-50) destaca
58 La ley dividió al estado en distritos, los cuales estaban a cargo de tres prefectos que residían en Ures,
Hermosillo y Álamos.
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