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puertas de su casa que dan a la calle) lo suelten, en el entendido de que la comisión de policía

                  tiene la obligación de hacer matar cuantos perros encuentren sueltos en las calles y puertas


                  que den vistas a estas, con excepción de las razas pequeñas.

                         Luego  de  esta  sucinta  revisión  del  caso  de  Arizpe,  son  evidentes  los  múltiples


                  obstáculos  para  evitar  las  enfermedades  y  conseguir  un  estado  favorable  de  salud.  La

                  existencia de un deficiente marco legal, que respondía a las particularidades de su contexto,


                  y la generalización de prácticas y costumbres alejadas de las normas jurídicas, generaron el

                  ambiente idóneo para que Sonora fuera el escenario de brotes epidémicos de sarampión,

                  viruela  y  cólera,  además  de  la  presencia  endémica  de  enfermedades  relacionadas  con


                  condiciones de vida precarias y antihigiénicas, como las infecciones intestinales y fiebres.

                         Hacia 1879 se  cuenta  con otro ejemplo,  el  Bando de policía  y  buen  gobierno de


                  Caborca. Para ese año, este pueblo del desierto sonorense contaba con una población cercana

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                  a los 800 habitantes.  A pesar de que existen cuarenta años de distancia respecto al bando

                  de Arizpe, estos guardan varias similitudes.

                         Además de una serie de restricciones orientadas a salvaguardar el orden público, el

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                  Bando de Caborca  dedica espacio para aspectos relacionados con la salud pública, en donde

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                  destacan las siguientes prohibiciones: 1) mantener cerdos sueltos en las calles;  2) matar

                  reses dentro del fundo del pueblo; y 3) si bien permite la posesión de perros, obliga a sus

                  dueños  a  pagar  diez  centavos  por  cada  uno,  según  la  clase  y  tamaño  de  los  animales.

                  Finalmente, en el  mismo  ámbito,  previene e impone tres  aspectos  relevantes:  1) que los


                  sábados por la tarde barran los frentes y costados de sus casas, so pena de una multa de cuatro



                  69  La aproximación del número de habitantes de Caborca para 1879 se hizo considerando el contexto y partiendo
                  de los datos proporcionados por el censo de 1890 (Gobierno del Estado de Sonora 1890), el cual indica que el
                  pueblo nuevo de Caborca es la cabecera del municipio que lleva su nombre y cuenta con 804 habitantes.
                  70  AHCES, caja 23, legajo 50.
                  71  La multa va desde los cuatro reales hasta los dos pesos, dependiendo de la clase o tamaño de los animales.

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