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Se localizaron cuatro bandos de mediados del siglo XIX. Uno de ellos, fechado 1839,
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corresponde a Arizpe, ciudad ubicada al norte del estado, al margen del río Sonora y que
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hacia 1845 albergaba a cerca de mil personas. El Bando de policía y buen gobierno está
integrado por catorce artículos, mismos que se pueden dividir en dos grandes grupos: los que
buscan mantener el orden y seguridad, y los que tratan de vigilar y conservar la policía
(entendida como sinónimo de buen gobierno) de salubridad. La mayoría de los artículos
pretenden regular tres aspectos primordiales de la vida pública: el orden, la tranquilidad y la
salud.
Las prohibiciones relacionadas con el orden de la ciudad, pero que tenían un impacto
directo en el campo de la salud pública eran: 1) matar reses en la plaza, calles, callejones y
dentro de sus corrales; y 2) lavar en cualquiera de las acequias y río. Además, el mismo bando
exigía que: 1) toda carga de víveres, introducidas a la ciudad para el consumo público,
deberían ser vendidas al menudeo en la plaza; 2) todos los habitantes barrieran o hicieran
barrer los frentes y costados de sus casas, tirando las basuras en los depósitos ubicados fuera
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de la ciudad, al menos un día por semana (sábado); 3) en virtud de ser opuesto a la policía
y por los daños que causaban a las paredes de las casas, el bando exige que los dueños de
cerdos los mantengan siempre sujetos; y 4) en cuanto a la “multitud de perros que abundan
en esta ciudad”, considerados como el “escándalo de la juventud y la sana moral”, además
de que en la estación de verano son “muy propensos a la rabia”, el bando exige a los dueños
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de algún perro, que lo mantengan amarrado de día y que en la noche (luego de cerrar las
65 AHCES, caja 5, legajo 11.
66 Ante la escasez de datos poblacionales confiables, en un ejercicio reflexivo y basándose en conocimientos e
investigaciones personales, José Francisco Velasco (1850, 55-56) señala que, para 1845, Arizpe “está con unos
cuantos vecinos que no pasan de mil personas de todas las edades y sexos”.
67 Contravenir esta exigencia imponía multas de un peso (primera vez), dos pesos (segunda vez) y diez pesos
(tercera vez).
68 Los perros, dice el bando de policía, eran empleados para cuidar las casas, huertas, milpas o fincas.
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