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2.2.2. Normatividad municipal
Como se documentó en el anterior apartado, los ayuntamientos eran las instancias
responsables de implementar toda normatividad en un plano micro. A este nivel de gobierno
le tocaba atender las problemáticas relacionadas con las cotidianidades, con los pequeños
asuntos de la convivencia de los asentamientos humanos. Con respecto a los ayuntamientos
y las dificultades enfrentadas para el cabal cumplimiento de sus obligaciones, en una suerte
de balance acerca de su funcionamiento a nivel nacional, el Dr. Eduardo Liceaga señaló en
1911:
Nuestra legislación sanitaria, que en el espacio de tiempo comprendido entre
la iniciación de nuestra independencia y su consumación, puede decirse que
era la que nos dejó la metrópoli española, confiaba a los ayuntamientos el
cuidado de la provisión de aguas, de la extracción y conducción de los
desechos y las basuras, del barrido y riego de las calles, del buen estado de
los comestibles, de los rastros y establos, de los panteones, etc., quedando
estos servicios en manos de munícipes más o menos celosos del
cumplimiento de su cometido, pero generalmente incompetentes. Por esto
admira que hayan llegado a realizar verdaderos prodigios en algunos
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ramos.
Los bandos de policía y buen gobierno aparecen a principios del siglo XIX, para el
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caso mexicano. A través de los bandos, los ayuntamientos buscaban reglamentar la
convivencia y asegurar el cumplimiento de las atribuciones y obligaciones impuestas por las
distintas leyes orgánicas para el gobierno y la administración interior de los estados. Para el
caso sonorense, las características de los archivos municipales impiden construir un análisis
pormenorizado de su evolución, pero a continuación se presentan algunos aspectos generales
de esta esfera de la normatividad relacionada con los asuntos sanitarios.
63 AHSS, fondo Salubridad Pública, sección Congresos y Convenciones, caja 10, expediente 21.
64 Durante la época colonial regían las llamadas ordenanzas de policía, a las cuales se les hicieron adendas por
medio de bandos, sobre todo durante el siglo XVIII (Márquez 1994, 134-135).
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