Page 121 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 121
121 Así es como se concibe al sujeto en la obra de Skinner, el sujeto que resalta en su contexto por darle otros significados al lenguaje y por fundamentar una perspectiva distinta al resto del vocabulario normativo. Un sujeto al que es imposible llegar a comprender en su dimensión histórica sin el contexto. Todo sujeto es así un sujeto contextual condicionado de sus posibilidades de razonamiento que el contexto le ofrece. El talento indispensable para Maquiavelo es la capacidad de imitar la virtud: el príncipe “no necesariamente debe tener todas las buenas cualidades” pero “ciertamente debe parecer que las tiene en todo momento” (Skinner 1993, 1:157). El texto de Maquiavelo ahora se entiende desde otro perfil, pues Maquiavelo no está estableciendo de la nada ni por perversidad pura una maldad permanente en el Príncipe que se institucionalice en la vida política, sino está criticando los planteamientos y consejos de sus contemporáneos, basando sus argumentos en el reproche del lenguaje dominante que en ese momento eran las virtudes clásicas y cristianas. Skinner hace énfasis en la insistencia de Maquiavelo que para “conservar su estado” el Príncipe debe “actuar desafiando la buena fe, la caridad, la bondad y la religión” (Skinner 1993, 1:158). Así pues, a través del contexto, se llega a un Maquiavelo que se atreve a exponer un humanismo que era imposible de concebir por el paradigma cristiano que dominaba. Maquiavelo inaugura un nuevo humanismo en la política a través de la revisión de las virtudes. Con la cualidad de la avaricia, que sus colegas jamás la hubieran tomado en cuenta como virtud, Maquiavelo indica con rigor histórico que “en nuestros tiempos sólo han logrado grandes cosas los que han sido tildados de avaros” (Skinner 1993, 1:160).
   116   117   118   119   120   121   122   123   124   125   126