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36 Ambrosio Velasco Gómez pone los ejemplos de Bernard Berelson (1912-1979) y Paul Lazarfeld (1901-1976), ambos de la escuela empírista norteamericana, quienes rechazaban la teoría normativa de la democracia y se proponían suplantarla por otra teoría basada en la descripción estadística del electorado como un todo, como un sistema, negando cualquier relevancia a la virtud cívica de los ciudadanos (Velasco 1995, 16). Así pues, este paradigma desechaba aspectos teóricos, retóricos, éticos, valorativos y especulativos. Se buscaba la veracidad y la generalización tal como en la ciencia exacta, y tal como Lovejoy concebía a las ideas-unidad, como elementos básicos del pensamiento 4 semejante a la química que se compone de elementos o principios (iberoideas 2007) . Aspectos no empíricos, no verificables, no cuantificables, no descriptibles, no acordes entre pasado y presente, simplemente se consideraban datos inútiles ya que no podían ser manejados bajo las prácticas tradicionales y no ayudaban a reforzar los estudios e interpretaciones ya institucionalizadas y aceptadas en el paradigma, sino todo lo contrario, debilitaban la supuesta “dureza y veracidad” de sus productos intelectuales. Como señala el politólogo mexicano Velasco Gómez, los representantes de la ciencia política empírica consideraban que su disciplina debía estar separada de las teorías filosóficas de la política, así como la física, biología y química se emanciparon de la filosofía natural (Velasco 1999, 6). Se aspiraba a construir una disciplina netamente científica, ajena a la filosofía que era vista como una disciplina especulativa, abocada al estudio de los valores y de la ética, escasa en verificabilidad y certeza. Algunas diferencias ensenciales estaban en que: 4 Fuente: http://foroiberoideas.cervantesvirtual.com/foro/thread.jsp?idthread=130&id_ind=1&idparent=120

